Intervencionismo Terrorista
Gehard Cartay Ramírez*
Entre los mayores crímenes del teniente coronel Hugo Chávez Frías, que
seguramente registrará la historia en materia internacional, destacan su
descarado intervencionismo en otros países, su manía belicista y el perverso
armamentismo que viene adelantando desde 1999.
Venezuela, que fue siempre un país que sólo traspasó sus fronteras para
luchar por la independencia de otras naciones hermanas y que nunca libró
guerra alguna contra nadie, hoy padece un desgobierno convertido en centro
de apoyo y financiamiento de la narco guerrilla colombiana, así como de
diversos movimientos subversivos a lo largo y ancho de Latinoamérica, con el
propósito evidente de derrocar gobiernos extranjeros y apuntalar así un
proyecto de dominación continental acorde con la inmensa paranoia del jefe
de la robolución bolivarera.
Son
muy los crímenes chavistas del belicismo y el armamentismo. Hoy quiero
comentar el intervencionismo que ha desatado a nivel hemisférico. Si todavía
existía alguna duda al respecto, las contundentes denuncias del gobierno
colombiano la semana pasada, acompañadas de pruebas irrebatibles, han
demostrado la inocultable actuación del régimen chavista en la irracional
aventura de desestabilizar a la región financiando la subversión y la lucha
armada en otros países.
Ya sabíamos, desde luego, que entre las chifladuras del locatario de
Miraflores estaba esa otra: la de que su revolución bolivariana
también tiene alcances continentales, imitando así el viejo sueño de su
mentor Fidel Castro de extender su modelo a nivel internacional. De allí que
generosos petrodólares venezolanos financien toda esa estrategia de
subversión y de campañas electorales -según sea el caso- de los aliados de
chavismo en otros países.
Nadie sabe cuánto nos cuesta a los venezolanos tal despropósito, pues se
maneja a través de gastos secretos milmillonarios. A la hora en que sea
enjuiciada la cúpula podrida del chavismo se sabrá el asunto en toda su
colosal dimensión. Lo que sí se sabe ya públicamente, a partir de numerosas
denuncias aparecidas en todo el continente, es que el chavezato financia un
proyecto "bolivariano" continental, especialmente dirigido a incubarse en
los países del área andina (Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú) y en Brasil y
Argentina.
El milmillonario gasto corrupto de nuestros petrodólares tiene dos vías: la
de costear candidaturas aliadas del chavismo en diversas elecciones
presidenciales, así como actividades guerrilleras y subversivas, según sea
el caso. En cuanto al primer aspecto, ya se ha visto que se concretó en
Bolivia, con la elección del cocalero Evo Morales, en Ecuador con el
motolito Correa y en Nicaragua con el marrullero Ortega, sin contar la
maleta de los 800.000 dólares, nuestros también, para la señora Kichrner.
Afortunadamente, tal intento ha fracasado estrepitosamente en Colombia,
México, Perú, El Salvador, Honduras y Guatemala, hasta ahora.
En cuanto al segundo aspecto, hay incontrovertibles evidencias del corrupto
apoyo financiero chavista a la desestabilización armada en diversos países.
El más grotesco ha sido el apoyo a las FARC, denunciado por Uribe con
pruebas también irrefutables. Pero, igualmente, hay denuncias al respecto en
países como El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Costa Rica.
Hay más todavía. Se ha llegado a informar sobre posibles entrenamientos de
guerra de guerrillas por parte del actual régimen venezolano. En efecto, en
octubre de 2005, el diario The Miami Herald divulgó un documento
atribuido a los organismos de inteligencia militar del gobierno ecuatoriano,
según el cual "fuerzas izquierdistas de Ecuador y de otros siete países
latinoamericanos recibieron este año entrenamiento en guerra de guerrillas
en Venezuela por parte de seguidores del presidente Hugo Chávez". Agrega el
citado informe de inteligencia que grupos izquierdistas insurgentes
"aprovechan el espacio y las instalaciones del gobierno venezolano" y que el
chavismo en el poder viene "afianzando su proceso de consolidación en
Latinoamérica, aprovechando el repunte de los movimientos y partidos
políticos de izquierda; para lo cual, partiendo de las bases (militancia) de
estas estructuras sociales, busca organizar fuerzas políticas paramilitares
que alcancen el poder en cada una de sus naciones". Finalmente, el informe
revelaba con lujo de detalles el entrenamiento de cuatro semanas en
Venezuela "para 20 individuos no identificados, tres del ELA y otros 17 de
Perú, Bolivia, Chile, Argentina, República Dominicana, Colombia y Venezuela"
(El Nacional, 24-10-2005).
No hay duda ya de que el régimen venezolano actual es percibido
internacionalmente como factor fundamental de la desestabilización de la
democracia latinoamericana. Lo grave, a tales efectos, es que utiliza
prácticas corruptas, entre ellas, la utilización de petróleo venezolano como
un arma política para lograr tal objetivo. Así, el descarado
intervencionismo chavista -corrupto y corruptor- se ha convertido en un
problema hemisférico, que atenta contra la paz y la seguridad del continente
y quebranta la larga tradición libertaria de Venezuela, su respeto por las
soberanía de otros países e, incluso, sus comprobados testimonios para
asegurar la paz en la región, uno de cuyos esfuerzos históricos más
resaltantes lo constituyó el Grupo de Contadora, con el entonces presidente
Herrera Campíns a la cabeza, para asegurar la paz en Centroamérica.
Afortunadamente, el chavismo ha quedado ya al desnudo al comprobarse su
criminal protección y financiamiento a las narcoguerrillas y la subversión
extremista en América Latina. Gracias a Dios, primero caerá su régimen antes
de que pueda triunfar su diabólica estrategia de desestabilizar al
continente…
*Abogado venezolano. Ex-diputado al antiguo Congreso Nacional. Gobernador
electo de su estado natal, Barinas (1993-1996). Autor de varios libros,
vinculados especialmente a la realidad venezolana, y a la temática de los
partidos políticos.