Los Cristianos: ni con el marxismo ni con el liberalismo

Mons. Eduardo Boza Masvidal
Obispo de Los Teques, Venezuela

La crisis social de Amércia Latina es preocupante, y los cristianos no podemos permanecer pasivos ante esa situación. Por un parte está Cuba, con unos gobernantes aferrados tercamente a un sistema marxista-leninista que ha fracasado estruendosamente en todos los lugares donde se ha implantado, que lleva a la opresión y a la violación de todos los derechos humanos y ha sumido al pueblo en una absurda situación de miseria en que la moneda nacional no vale nada y sólo se puede vivir a base de una moneda extranjera como el dólar.

Por otra parte están los demás países sometidos a políticas económicas neoliberales que hacen que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, agrandando el abismo entre las pequeñas minorías opulentas y las grandes mayorías con salarios promedios y mínimos que no dan para cubrir las necesidades básicas y vivir dignamente como seres humanos, con altos índices de desnutrición y de desempleo y con sistemas de seguridad social, de educación y de salud que no responden a las necesidades.

Junto a esto, todos los países se ven agobiados por una enorme deuda externa que es completamente inmoral, porque fue contraida irresponsablemente a espaldas del pueblo, sin que se viera el beneficio para las clases populares. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional explotan a nuestros países haciéndoles pagar unos intereses con los cuales ya se ha pagado varias veces la deuda sin que nunca se salga de ella, porque además de externa es eterna.

Es injusto que los países más pobres envíen cada año miles de millones de dólares a los países más ricos a costa del hambre, de las enfermedades y de la muerte de millones de personas. Esas instituciones internacionales se reservan el derecho de trazar las políticas económicas que nuestros gobiernos deben seguir y los presionan para que reduzcan los beneficios sociales. Nuestros gobernantes envían mansamante casi la mitad del presupuesto nacional, como pasa en Venezuela, para pagar esos intereses.

Es por eso que el Papa ha pedido que en ocasión del Jubileo del año 2000 esa deude sea condonada, o por lo menos sustancialmente reducida, y debería hacerse una gran campaña para que así sea. Esa deuda ya ha sido pagada con creces.

En resumen, hay que buscar una alternativa al marxismo y al neoliberalismo, y es lo que propone el Papa en la encíclica Centesimus Annus. Una alternativa en que la justicia y la libertad se junten, en que el Estado intervenga sólo cuando sea necesario, pero siempre que sea necesario para defender la justicia y los derechos de los más débiles. Una alternativa que es la justicia social cristiana. Esto es lo que queremos para Cuba y para toda la América Latina.