Expresiones del humanismo cristiano en la acción política cubana
Yaxys D.
Cires Dib*
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Los tres últimos
presidentes del PDC-Cuba |
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Como afirma
el profesor Enrique San Miguel, el pensamiento humanista
cristiano ha sido el ideal inspirador de importantes procesos
políticos, entre ellos, las transiciones desde regímenes
totalitarios a sistemas democráticos o de realidades marcadas
por la desconfianza y la falta unidad a otras de fraternidad e
integración. Sería un pecado histórico o una muestra de
ignorancia contar la historia política del siglo XX sin
reconocer el papel destacado que ha tenido el pensamiento de
inspiración cristiana en la vida de muchos pueblos. Es más,
podría decirse que muchas corrientes de pensamiento, quizás las
más importantes del pasado siglo y del actual -a excepción del
comunismo-, se han imbuido de dicho pensamiento cristiano,
incorporando a sus programas ideas que tradicionalmente
pertenecieron al mismo.
El caso
cubano
No será
hasta finales de los 80 y la década de los 90 que el pensamiento
humanistas cristiano aplicado a la política se presenta como una
alternativa para Cuba. Si bien hasta esa fecha habían ocurrido
varias experiencias, las mismas aunque interesantes fueron
aisladas, por lo que distaron de ser consideradas como hechos
políticos significativos.
La
alternativa humanistas cristiana vista en sentido amplio se
refleja en la participación individual de los cristianos en la
política, principalmente, mediante su militancia en agrupaciones
opositoras de diferentes líneas ideológicas: liberales,
socialdemócratas o conservadoras. Sin embargo, la forma más
concreta y efectiva radica en la existencia de espacios o
colectivos de inspiración cristiana; En las dos ultima décadas
en Cuba han existido por lo menos tres expresiones de lo que
hablamos, a saber: el Movimiento Cristiano Liberación, el
Partido Demócrata Cristiano y el Centro de Formación Cívica y
Religiosa de Pinar del Río.
Audacia y
perseverancia: el Movimiento Cristiano Liberación
La creación
del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) en 1988 en una
parroquia habanera, marca el inicio de la era humanista
cristiana en la política cubana. El MCL es un “movimiento de
inspiración cristiana, cívico-político no confesional” que está
abierto a la participación de personas creyentes y no creyentes,
“con el fin de promover los derechos humanos y trabajar por la
reconciliación y transformación pacífica del país”
(declaraciones a la ACI/2004). La agrupación ha presentado en
varias ocasiones desde el 1995 la solicitud de legalización ante
las autoridades cubanas, sin embargo, en ninguna ha obtenido
otra respuesta distinta a la represión contra sus integrantes.
En el texto de una de las peticiones de inscripción en el
registro de asociaciones del Ministerio de Justicia, los
firmantes expresan que “sin pretensiones de liderazgo y
respetando la diversidad de opciones y corrientes de pensamiento
presentes en nuestra sociedad, queremos asociarnos para, de esta
forma, continuar uniendo solidariamente nuestros esfuerzos al de
esos cubanos y al de todo nuestro pueblo para, juntos, proseguir
la búsqueda de la felicidad para Cuba”.
Liderado
por el laico católico Oswaldo Payá ha desarrollado una
importante labor en la sociedad cubana, la cual ha concretado en
varias iniciativas, la principal: el Proyecto Varela (PV). El PV
tiene su base jurídica en la Constitución Socialista, así lo
expresa el mismo en su parte introductoria:
“La
Constitución de la República garantiza a los ciudadanos el
derecho a proponer cambios en el orden jurídico y también ofrece
los procedimientos para que mediante la consulta popular, el
pueblo decida soberana y democráticamente sobre la realización
de los cambios y el contenido de los mismos. Este valor de las
leyes actuales, de contener en sí mismas la llave para cambiar
la ley, para que estas se ajusten a las necesidades y demandas
de mejoramiento de la sociedad, se completa, si el pueblo, que
está legítimamente dotado para hacerlo, puede accionar esta
llave.”(texto del PV)
En efecto,
la propia constitución en su artículo 88 dice que “La iniciativa
de las leyes compete: (…) Inc. g) a los ciudadanos. En este caso
será requisito indispensable que ejerciten la iniciativa diez
mil ciudadanos, por lo menos, que tengan derecho al voto”.
En honor a
la verdad, a pesar de que la propuesta a primera vista no
implica la ruptura radical con el sistema imperante en Cuba,
(idea tan temida por algunos), y que inclusive tiene su
fundamento jurídico en la propia legalidad socialista, la
iniciativa en un primer momento no tuvo una buena acogida
popular, entre otras cosas por miedo, primordialmente por el
temor a la soledad moral ante la represión.
En 2001 la
agrupación Todos Unidos hizo suya la iniciativa dándole
un carácter menos partidista, cosa que marcó un antes y un
después para el PV en cuanto a su popularidad. Gracias a la
apertura de sus iniciales proponentes, dejó de ser la propuesta
de una sola persona o grupo – de Oswaldo Payá y el Movimiento
Cristiano Liberación- y pasó a ser la de un conjunto de
opositores de diferentes tendencias políticas integrados en la
plataforma Todos Unidos. Fue ese consenso el que motivó a mucha
gente a firmar la propuesta. Así recogió este hecho una
declaración de Todos Unidos:
“El 6 de
marzo del 2001 convocamos a los ciudadanos a firmar la solicitud
de referendo sobre el Proyecto Varela. En medio de represiones,
campañas difamatorias y con grandes limitaciones materiales,
miles de cubanos respondieron con su firma y por eso ya este
Proyecto es un proyecto de Ley, del pueblo, ciudadano, con base
en la Constitución vigente. Este es el instrumento para trabajar
a favor de los cambios entre cubanos, por las vías cívicas y
pacíficamente”
(Declaración de Todos Unidos del 17 de junio de 2002 firmada por
Oswaldo Payá Sardiñas, Osvaldo Alfonso Valdés, Vladimiro Roca
Antúnez, Héctor Palacio Ruiz, Víctor Rolando Arroyo, Félix
Navarro, Pedro Pablo Álvarez Ramos, Elizardo Sánchez Santacruz).
Vale la
pena detenernos en el Proyecto Varela. El PV ha sido la
iniciativa política de la oposición que más apoyo ha conseguido
en la población cubana, en el exilio –apoyada entre otros por el
Partido Demócrata Cristiano de Cuba- y en el ámbito
internacional, siendo apoyada por Jimmy Carter, y por Vicente
Fox, entre otros ex -presidentes. Ninguna otra, por muy legítima
y democrática que sea, ha logrado tanto respaldo. Y qué mejor
ejemplo para dar fe de la eficacia de la propuesta opositora que
la actuación del propio gobierno cubano que en un acto de
nerviosismo con escasos precedentes comenzó a recoger firmas
para apoyar su inmovilismo, revuelo posteriormente refrendado
por la Asamblea Nacional de Poder Popular, que declaró
irrevocables los fundamentos políticos y económicos del Estado
Cubano. Además, el movimiento cívico originado por el Proyecto
Varela también estuvo en la base de la ola represiva emprendida
en contra de los opositores en la primavera de 2003; muchos de
estos líderes estaban vinculados directamente a la iniciativa.
Puede haber personas que no estén de acuerdo con el
planteamiento del Proyecto Varela, pero los hechos que he
mencionado son incontestables. El escritor cubano Rafael Rojas
ha dicho que “no ha habido una iniciativa política tan eficaz
como el Proyecto Varela”.
Cuando nos
pregunten por dónde deberían ir las cosas en Cuba, los más
sensato es decir que por donde marcó el PV, pero atención, no
solamente como iniciativa legal, sino como ejemplo de unidad de
los demócratas. Tanto el PV como otras propuestas han
fructificado cuando sus creadores –y no acreedores- se han
abierto al diálogo y la concertación. Dicho de otra manera, la
decadencia de magníficas iniciativas de la oposición ha sido más
que a causa de la represión gubernamental, por la propia falta
de capacidad de diálogo, la desconfianza y el caudillismo de los
líderes.
Oswaldo
Payá recibió en el año 2002 el Premio Andrei Sajarov del
Parlamento Europeo por su defensa de los derechos humanos.
Este año el
Movimiento Cristiano Liberación ha cumplido 20 años de
existencia e impulsa la Campaña Foro Cubano. Lleva a cabo su
labor en medio de la represión, estricta vigilancia y amenazas
del gobierno cubano.
Concertación y democracia interna: El Partido Demócrata
Cristiano de Cuba
La otra
expresión política del pensamiento humanista cristiano está en
el exilio: el Partido Demócrata Cristiano de Cuba (PDC). El PDC
fue fundado en 1991 en Miami, producto de la unificación de
diferentes grupos de inspiración cristiana en una sola fuerza.
Merecen
mención los esfuerzos innumerables por hacer del PDC-Cuba desde
sus comienzos, un partido con profundo apego a las raíces
doctrinarias de la democracia cristiana. Muchos dirigentes del
partido han participado e impulsado a través del tiempo
seminarios, cursos y talleres de formación, en especial bajo el
cobijo del IFEDEC caraqueño. Un venezolano y latinoamericano
universal, fundador de dicho instituto, el inolvidable Arístides
Calvani, fue un gran amigo de la causa cubana y del PDC. Del
lado cubano, donde muchos nombres sobresalen, deben mencionarse
con gran respeto y cariño los esfuerzos, especialmente
motivadores de la formación y del debate doctrinario e
ideológico, de parte de uno de nuestros más ilustres fundadores,
el Dr. José Ignacio Rasco.
Uno de los
puntos centrales de la labor del PDC desde su fundación hasta
nuestros días ha sido la preocupación constante por el respeto a
los Derechos Humanos en Cuba. En ese sentido hay que resaltar
que el PDC, a lo largo del tiempo, y gracias entre otras
organizaciones, a la Internacional Demócrata Cristiana y a la
Unión Internacional de Jóvenes DC (UIJDC) pudo intervenir año
tras año en las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas denunciando la situación de los derechos
humanos en Cuba. El partido siempre ha estado presente en
Ginebra en la voz y gestiones, sobre todo, de Amaya Altuna de
Sánchez, Siro del Castillo, y Rafael Sánchez. En esa meritoria
misión se ha contado, por muchos años, con la callada pero
eficaz ayuda de Cecilia Slezynska, ejemplo egregio de labor
desinteresada por la causa DC.
En los
últimos años la democracia cristiana ha realizado una labor que
ha tenido tres ejes centrales: en primer lugar, el trabajo a
nivel internacional; en segundo lugar, la colaboración con otras
agrupaciones del exilio y dentro de la isla; y, en tercer lugar,
el fortalecimiento interno del partido.
El PDC es
consciente de que somos los cubanos los que estamos en la
obligación de resolver nuestro problema: “La liberación y
democratización de Cuba es responsabilidad de los cubanos. Nos
oponemos a toda intervención extranjera en los destinos de
Cuba…” (Constitución del PDC). Sin embargo, reconocemos la
necesidad del apoyo de las naciones democráticas, de los
partidos políticos, de las organizaciones regionales e
internacionales y de los medios de comunicación. En ese sentido,
aunque los verdaderos protagonistas debemos ser nosotros “no
dejaremos por eso de recabar acciones solidarias de los
gobiernos y otros organismos nacionales e internacionales del
mundo libre”.
En esta
idea se circunscribe nuestro primer eje de trabajo. Por ello no
interpretamos la solidaridad internacional como violación a
nuestra soberanía nacional o como una especie de
neocolonialismo. El día que nos conste que cualquier acción
desde un tercer estado menoscabe los ideales de democracia y
libertad que defendemos para Cuba, estaremos entre los primeros
en rechazarlos, prueba de ello ha sido nuestra “oposición al
embargo económico impuesto a Cuba, que ha afectado al pueblo
cubano y no a la cúpula gobernante que lo ha utilizado de
pretexto para justificar sus desaciertos y arbitrariedades en
materia de naturaleza política, militar y económica”
Dicho esto,
nuestro trabajo a nivel internacional se ha centrado
principalmente en la Organización Demócrata Cristina de América,
presidida por el mexicano Manuel Espino y de la que Marcelino
Miyares (ex -presidente del PDC) es Vicepresidente de Acción
Política. Encargar a Miyares de tan alta responsabilidad en la
organización regional que reúne a 33 partidos políticos de 25
países significaba dos cosas: en primer lugar, un interés en
darle mayor importancia al tema de Cuba –también Venezuela y
Bolivia- en las actuaciones de ODCA y en segundo lugar el
reconocimiento al estilo de liderazgo del PDC caracterizado por
la búsqueda de acuerdos, algo tan necesario para que los
proyectos y la democracia avancen.
El PDC ha
sido componente fundamental en la organización y confección de
la Agenda Democrática para las Américas, siglo XXI
acordada por fuerzas políticas, sociales y personalidades en
Miami el 25 de enero de 2008. También jugó un papel muy
importante en la histórica reunión Foro de Solidaridad
Latinoamericana al Encuentro con Cuba que se efectuó en San José
de Costa Rica el 14 de marzo de 2008 con la presencia de
importantes personalidades de la democracia cristiana regional,
entre ellos, Manuel Espino, Rafael Ángel Calderón, Vicente Fox y
Vinicio Cerezo, ex presidentes estos tres últimos de Costa Rica,
México y Guatemala respectivamente.
En el
evento los representantes de los grupos cubanos, expusieron su
visión sobre el presente y futuro de Cuba, la cual fue recogida
en un documento titulado: Posición Común de los Cubanos.
Los puntos centrales del mismo son: el derecho de los cubanos a
vivir en democracia, el rechazo a la injerencia externa, la
solidaridad con los movimientos cívicos internos, proyección de
la futura sociedad democrática y el diálogo como vía factible de
lograr esta meta. Esta Posición Común de los Cubanos sirvió de
base para la elaboración por los asistentes a la reunión de la
Declaración de Costa Rica que refleja el sentir de los políticos
latinoamericanos sobre la situación de Cuba y es una
convocatoria a la solidaridad internacional para apoyar la
democratización de la isla.
La labor
internacional del PDC también se ha hecho presente en la
Internacional Demócrata de Centro y en su participación en
diferentes actividades convocadas por fundaciones preocupadas
por Cuba, como la Konrad Adenauer. En cada uno de estos foros el
partido ha recordado la necesaria liberación inmediata de todos
los presos políticos cubanos y la indivisibilidad del pueblo
cubano.
El segundo
eje de trabajo, la acción junto con otros grupos de exilio y de
dentro de la isla, se concreta principalmente en Consenso
Cubano. Según nos relata Marcelino Miyares, entonces presidente
del PDC:
“El 28
de octubre de 2005, cinco organizaciones de la diáspora cubana
fueron invitadas por la Internacional Demócrata Cristina a una
conferencia sobre Cuba. Estas organizaciones incluyeron al
PDC-Cuba, la Unión Liberal Cubana, la Fundación Nacional
Cubanoamericana, el Cuba Study Group y las Bibliotecas
Independientes. Al final de la conferencia…, en una reunión
informal y espontánea, llegamos a las siguientes conclusiones:
a) tenemos más puntos en común que diferencias, b) ninguna
organización cubana dentro o fuera puede resolver sola el
problema cubano, y c) ¿por qué no consensuar un estilo de
trabajo que permita sumar fuerzas para lograr la meta común que
es la democratización de Cuba?”
Convocaron
a una reunión que contó con la presencia de más de 25
organizaciones, donde se comenzaron a dar los primeros pasos
hacia la “concertación” de ideas. El 16 de abril de 2006 fueron
dados a conocer en la Ermita de la Caridad (Miami) “Los
Pilares para un Consenso Cubano”, los cuales además de
reflejar que el exilio es capaz de ponerse de acuerdo, forman un
proyecto, que sin decirlo, tiene un profundo sentido humanista y
cristiano. A los pilares ha seguido la Agenda Humanitaria y una
apuesta a favor de la no violencia.
Lo que se
consigue gracias al consenso no puede ser capitalizado de manera
sectaria por una sola agrupación, pero como partido debemos
felicitarnos por estar presentes de manera activa en iniciativas
como estas, junto a otros grupos.
El tercer
eje tiene que ver con la democracia interna de nuestro partido.
En este sentido debe resaltarse que en mayo de este año
celebramos nuestro X Congreso (el décimo en 17 años), en el
cual, tras renovarse la directiva, quedó el profesor Andrés
Hernández como nuevo presidente. Este es un hecho trascendente
para nuestra vida como organización, pues de esa manera estamos
dando testimonio auténtico de la idea de renovación,
participación sin caudillismos y democracia que queremos para
Cuba. Parte del fortalecimiento institucional del PDC en la
etapa actual incluye dinamizar nuestra presencia en la isla,
dentro de los límites que marca la ley y las realidades
políticas vigentes.
Finalmente
quisiera enfatizar en que el Partido Demócrata Cristiano de Cuba
siempre ha estado abierto a la concertación con los demás grupos
de inspiración cristiana existentes en el ámbito cubano, por
ello decidimos apoyar el Proyecto Varela y compartimos en ODCA
con otras agrupaciones cubanas.
Formación
de la persona y reconstrucción de la sociedad civil: El Centro
de Formación Cívica y Religiosa de Pinar del Río
La tercera
expresión del pensamiento humanista cristiano en Cuba es el
Centro de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de Pinar del Río.
Tengo que precisar que el Centro como escuela de formación y
pensamiento fue un servicio de la Iglesia Católica. Su
vinculación con la política fue entendida en sentido amplio,
como actividad en la poli o como relaciones cívicas, y no
en sentido partidista. De modo que esta institución de
pensamiento humanista cristiana no tomaba partido por alguna
tendencia ideológica o política específica. Sin embargo, esta
naturaleza apartidista no evitaba que la formación brindada a
los ciudadanos estuviera en sintonía con el sistema de valores
que la Iglesia ha defendido y defiende: la democracia y el
Estado de Derecho, cosa que de hecho le valió un sin fin de
problemas con el gobierno cubano.
Surgió en
1993 impulsado por Monseñor José Siro González, obispo de Pinar
del Río, y por el ingeniero Dagoberto Valdés Hernández. Desde su
creación, esta escuela de pensamiento tuvo entre sus objetivos
los siguientes:
1-
Contribuir a la formación del hombre como persona y miembro
activo y responsable de la sociedad, según un proyecto de
humanismo de inspiración cristiana, para Cuba.
2- Cultivar
la vocación y el compromiso de los cristianos a partir del
Bautismo y la Confirmación.
3- Fomentar
su pertenencia y amor a una comunidad humana: cubanidad;
profundamente unida a su pertenencia y amor a la comunidad
cristiana: eclesialidad.
4- Proveer
a los participantes de una debida educación cívica, ética,
filosófica, económica y política en sentido amplio y como
búsqueda del bien común.
5-
Ejercitar metodologías y dinámicas de participación social y
eclesial en diferentes ambientes.
6- Ayudar
en la formación de la dimensión social de la persona según la
Doctrina Social de la Iglesia a través de los diferentes ciclos
y los itinerarios de reflexión en diferentes ambientes,
incluyendo un itinerario de reflexión sobre la Doctrina Social
de la Iglesia.
7- Aportar
a las diferentes parroquias los materiales correspondientes para
contribuir al objetivo anterior.
8-
Contribuir a la creación de espacios de participación en la
sociedad civil, estudiando los diferentes ambientes sociales y
aprendiendo a discernir tareas y medios apropiados para promover
la participación de los ciudadanos, de modo que puedan asumir y
compartir sus responsabilidades según su vocación y competencia.
En sintonía
con estos no poco ambiciosos objetivos se inició la elaboración
de los ciclos –textos- de formación, de los cuales bebieron
conocimientos miles de personas que asistieron a los cursos,
entre ellos miembros de la oposición. En el catálogo de ciclos
resaltan varios temas, como: SOMOS PERSONAS, VIVIMOS EN
SOCIEDAD, LA FAMILIA, DERECHOS HUMANOS, ÉTICA y APRENDEMOS
ECONOMÍA. Todos escritos desde una perspectiva cristina,
poniendo a la persona humana y a la sociedad por encima del
estado y de la economía.
Las
dinámicas de los encuentros siempre favorecieron la
participación de los asistentes, primando el debate y el respeto
a la pluralidad de opiniones. La lógica seguida era muy
sencilla: ver, para observar la realidad, los problemas, las
dificultades, sus causas y consecuencias; juzgar, para enjuiciar
esa realidad a la luz de los principios humanistas cristianos
que inspiraban el actuar del CFCR; y por último, el actuar, que
consistía en hacer propuestas para solucionar los problemas que
habíamos visto al principio. No había espacio para el lamento
estéril ni para la libertad sin responsabilidad.
El CFCR
sirvió de asidero para que mucha gente se reuniera a pensar, a
estudiar y a proponer proyectos pensando en Cuba. Puede ser
considerado como el ‘think tank’ independiente más relevante de
la última década en Cuba.
Los
responsables del Centro, en especial Dagoberto Valdés Hernández
elaboraron interesantes propuestas para el presente y futuro de
Cuba, entre ellas: Reconstruir la sociedad civil: un proyecto
para Cuba. En la introducción de dicho proyecto, Valdés
Hernández, expresa la pertinencia del mismo de la siguiente
manera:
“La
recuperación de la sociedad civil es una base insustituible para
garantizar un futuro democrático y participativo para Cuba. Es
importante para el período de transición si verdaderamente
queremos que todos los cubanos tengan oportunidad de participar,
es importante para el cambio y la reconstrucción moral y
material de nuestra nación, para que siga siendo ella en su
identidad y su integridad, que no sean sólo los que ostentan el
poder los que cambien y diseñen la reconstrucción sin ninguna
lectura crítica y sin ninguna participación ciudadana. Es
importante para concebir una democracia social y política
verdaderamente apoyada y vivida en organizaciones intermedias de
participación y evaluación de las gestiones del Estado. Es
importante para que ningún grupo, partido, gobierno o estructura
estatal se reserve el derecho de la nación, de sus instituciones
sociales y culturales, de las familias y de los individuos.”
Los
protagonistas de este proyecto serían: la persona, la familia,
las propias organizaciones intermedias, la iglesia y el Estado.
La función de este último sería proteger el orden jurídico, la
disciplina social y la búsqueda del bien común, pero sin
injerencias ni manipulaciones de la sociedad. El papel de la
Iglesia sería aportar su enseñanza moral y su sentido de la
justicia patente en el humanismo cristiano que siempre ha estado
presente en la vida de la nación.
Las
articulaciones del proyecto serían las siguientes:
§
Entre los
ciudadanos individuales y sus familias: la articulación es
natural, es decir, por lazos de familiaridad y convivencia
hogareña;
§
Entre los
ciudadanos -sus familias y la sociedad civil: la articulación
debe ser mediante el ejercicio de la libertad de asociación y el
respeto a la propiedad privada y cooperativa;
§
Entre la
sociedad civil y los organismos de Estado las articulaciones
debían ser bajo la dinámica de la subsidiaridad y la
solidaridad.
Entre las
propuestas operacionales del proyecto resalto las siguientes:
§
Fomentar
espacios informales de participación y corresponsabilidad como
son grupos de amigos, tertulias literarias o artísticas,
asociaciones de ayuda mutua en el barrio (comunidades de
vecinos), grupos de profesionales, grupos de obreros, artesanos,
etc.
§
Organizar
pequeñas experiencias de cooperativas campesinas y talleres de
confecciones o de servicios por cuenta propia.
§
Presentar a
organizaciones no gubernamentales o agencias de financiamiento
de la Iglesia proyectos para iniciar y sostener algunos grupos
intermedios que pudieran irse organizando por cuenta propia y
dentro de los espacios que se vayan haciendo.
§
Contacto y
diálogo con centros de estudios y universidades, especializados
en temáticas relacionadas con la sociedad civil.
§
Realizar
encuestas sociológicas (como las de la Reflexión Eclesial
Cubana, 1981-1986) y sondeos de opinión para sustentar proyectos
y tareas de carácter social.
§
Establecer
una consultoría cívica para asesorar e intercambiar experiencias
con grupos y asociaciones civiles, ya sean estatales o
autónomas.
La
elaboración de instrumentos para la formación cívica fue una
tarea constante del CFCR. La labor se fue especializando con la
creación de diferentes grupos como el de economistas,
educadores, amas de casa e informática. Entre los proyectos que
más valía aportaron al Centro fue su revista, Vitral, que sin
lugar a dudas ocupará un peldaño importante cuando se escriba la
historia de la lucha por la libertad de expresión en Cuba.
Independientemente de la suerte corrida por el CFCR y su
publicación, todo lo que de ambos proyectos emanó puede ser
considerado entre lo más profundo y lo más humanista cristiano
que ha dado Cuba. No sería una exageración afirmar que el CFCR
es la escuela de formación y pensamiento para la acción política
más relevante que ha tenido nuestra Patria en los últimos 50
años, heredera directa de la Cátedra de Constitución fundada por
el Padre Félix Varela en el Seminario de La Habana.
Conclusión
En estas
páginas me he limitado a resaltar la existencia de por lo menos
tres expresiones humanistas cristianas relacionadas de alguna
manera con la política. Sería interesante un día valorar las
posibilidades reales que podría tener en la Cuba del futuro una
acción política inspirada en los valores que éstas defienden. Ya
hoy podemos decir que el humanismo cristiano ha impreso su
impronta en la situación cubana. Quizás no con grandes hechos
como unos esperan, pero sí con mucha constancia y amor a Cuba.
De este testimonio político se desprenden por lo menos cinco
ideas que debemos tener presentes:
-
que la
vía más eficaz para conseguir el apoyo del cubano de a pie
es presentando iniciativas cercanas a su cotidianidad y que
estén elaboradas en términos que no parezcan radicales;
-
que
éstas deben hacerse acompañar por la unidad de los
demócratas. Debemos reconocer que en las circunstancia que
vive Cuba una persona sola o un grupo solo no construye un
proyecto nacional;
-
que
debemos comenzar a practicar en nuestras agrupaciones los
ideales de democracia y participación que proponemos para
Cuba;
-
que no
debemos dejar de reclamar la solidaridad internacional con
la causa cubana;
-
y que
por el daño antropológico existente en nuestra sociedad se
impone una regeneración de la persona humana y una
reconstrucción de la sociedad civil.
* Jurista
con master en Derecho Mercantil, Derecho Internacional,
Relaciones Internacionales y Acción Política. En miembro del PDC-
Cuba.