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Escrito por Mario vargas llosa
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Miércoles 21 de Diciembre de 2011 22:40 |
Dos días antes de la inauguración de la Feria del Libro de Guadalajara, aparecían 26 jóvenes asesinados por el 'narco'. Aun así, México está muy lejos de la barbarie, es un país libre y civilizado
Entre el 21 y el 23 de noviembre hubo en los barrios pobres de Guadalajara (Jalisco) lo que los mexicanos llaman levantones, es decir, secuestros. Las víctimas eran, casi todas, jóvenes de humildes oficios -repartidores, electricistas, mecánicos, vendedores de chatarra, panaderos- y algunos de ellos estaban fichados por la policía por delitos menores como atracos callejeros y robo de autos.
Un día después, el 24, todos ellos aparecieron -eran 26- muertos, con las manos y pies atados, huellas de balas en la cabeza y algunos con señales de tortura. Los asesinos embutieron los 26 cadáveres en tres camionetas robadas que dejaron cerca de los Arcos del Milenio, en pleno centro de la ciudad y a pocas cuadras del local donde dos días más tarde se inauguraría la 25ª edición de la Feria Internacional del Libro, sin duda la más importante de las muchas que se celebran en el mundo de lengua española.
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Escrito por Víctor Beltries
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Martes 13 de Diciembre de 2011 22:53 |
 Obrador Tras la apretada derrota sufrida en el 2006 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) frente al Partido Acción Nacional (PAN), el liderazgo en la izquierda mexicana se desdibujó por completo. El candidato perdedor, López Obrador, antes que reconocer sus errores trató de descalificar la elección: primero acusó a sus propios representantes de casilla de complicidad con la mafia que le robó el poder, para posteriormente señalar un fraude cibernético que, ante la falta de pruebas, se convirtió en uno a la antigüita. Llamaron a la prensa para demostrarlo y, a tal efecto, sacaron en carritos cajas y cajas que supuestamente albergaban la documentación probatoria pero, cuando por accidente se abrieron ante las cámaras de televisión, resultaron estar completamente vacías.
El rencor tomó tintes de tragedia griega, y es que un 0,56% es difícil de digerir. Así, trataron de evitar la toma de posesión por medios violentos, bloqueando las puertas del Congreso, lo cual sorteó Felipe Calderón entrando por una puerta trasera y prácticamente desconocida. Persiguieron al presidente en cada acto oficial para gritarle "espurio" en la cara; ocuparon por semanas una de las principales avenidas de la ciudad, el paseo de la Reforma, y cerraron el tráfico, sin importarles las molestias que causaban ni las elevadas pérdidas económicas para los comerciantes de la zona. Cuando, eventualmente, López Obrador retiró su campamento, convocó una asamblea en una plaza pública para proclamarse, tras una votación a mano alzada, "presidente legítimo de México" e imponerse una banda presidencial de oropel, tras lo cual se dedicó a recorrer todos los municipios de la República.
Cinco años lleva López Obrador en su periplo, en una gira interminable por todo el país. Mantiene a su familia, su equipo de trabajo, y la logística de sus giras, con las aportaciones de la gente, según declara. Del pueblo bueno y generoso, como él lo llama. Sus gastos no se conocen: a pregunta expresa, hace un par de meses en la Fundación Ortega y Gasset, sugirió pedir los detalles de sus egresos a los servicios de inteligencia gubernamentales. "Ellos deben de tenerlos", ironizó.
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Escrito por Maite Rico
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Sábado 05 de Noviembre de 2011 23:09 |
El escritor Jorge Castañeda analiza el carácter mexicano y sus lastres para la modernidad
Cuando en el año 2000 los mexicanos expulsaron del poder, mediante las urnas, al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernaba desde hacía ya siete décadas, muchos creyeron que la transición dejaría en la cuneta los vicios de un régimen anquilosado. Pero no fue así. La entrada en la modernidad está resultando trabajosa. ¿Por qué? Quizás, señala Jorge Castañeda, porque "antes del PRI, México ya era priista. Cada mexicano tiene el chip priista antes de nacer". El PRI era un reflejo del carácter profundo del mexicano.
¿Pero cuál es ese carácter? ¿Y cómo afecta al desarrollo del país? A responder a estas dos cuestiones dedica Castañeda, analista, escritor y docente, su libro Mañana o pasado. El misterio de los mexicanos (Aguilar), que ha presentó el martes en la Casa de América, de Madrid, acompañado por Javier Moreno, director de EL PAÍS, y Jesús Ceberio, su antecesor en el cargo y miembro del Consejo de Administración del diario, ambos buenos conocedores de la realidad mexicana.
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Escrito por Héctor Abad Faciolince
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Lunes 24 de Octubre de 2011 20:53 |
La primera vez que yo salí de una aldea grande llamada Medellín y de un país ensimismado en su propio ombligo llamado Colombia, fue a los 19 años, para vivir en México.
En el DF conocí, al fin, lo que era un museo importante, un teatro de ópera, una editorial del Estado, revistas y periódicos de gran calidad, grupos de creadores polémicos y activos, bibliotecas impresionantes (públicas y privadas), exposiciones, cinematecas, parques verdes en la mitad de la urbe (árboles y senderos, nada más), avenidas diseñadas para el placer estético y no para los carros, la gastronomía como una inmensa riqueza cultural… En la capital de México entendí la diferencia entre ser provinciano y vivir en una gran ciudad. Pero entendí también, hace más de 30 años, que estas megaciudades llevan por dentro la semilla de un cáncer: el crecimiento infinito y desordenado de sus células, capaces de invadir todo el paisaje, y de tragarse el campo entero con su enfermiza voracidad.
El otro día regresaba al DF desde San Miguel de Allende. Al entrar a los bordes de la ciudad, de repente, el bus se quedó parado. Cada 15 ó 20 minutos, avanzaba unos pocos metros. Para hacer corto el cuento: el viaje desde el pueblo duró tres horas hasta el borde de la megalópolis; la sola entrada a la ciudad, cuatro horas más. Otro día me recogieron para ir a una entrevista en un canal local; salimos dos horas antes, para no correr riesgos. Cuando llevábamos una hora y media, y habíamos avanzado pocas cuadras, tuvimos que llamar a cancelar la entrevista. Los dos sitios quedaban a menos de diez kilómetros. A caballo, o incluso a pie, habríamos hecho este trayecto en menos tiempo. Ni se diga en bicicleta. Un viernes, entre Polanco y Condesa, que no son barrios lejanos, nos gastamos dos horas. Cuando llegamos al sitio de la cita (una comida), los amigos ya iban en el café.
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Escrito por Andrés Oppenheimer
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Miércoles 19 de Octubre de 2011 23:25 |
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CIUDAD DE MEXICO — Un grupo de 46 políticos y académicos mexicanos, procedentes de todo el espectro ideológico, conmocionaron la política nacional esta semana con una audaz propuesta para acabar con la parálisis política del país: obligar a quien resulte electo en el 2012 a formar un gobierno de coalición.
La propuesta, que ocupó grandes titulares en las primeras planas de los principales periódicos, fue firmada por varios aspirantes presidenciales de los tres partidos más importantes, incluyendo al jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard, del centro-izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), el senador Manlio Fabio Beltrones, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Santiago Creel, del centro-derechista Partido de Acción Nacional (PAN), así como por el escritor Carlos Fuentes y varios académicos prominentes.
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