Vicente Fox para presidente de la IDC
Yaxys D.
Cires Dib
Próximamente se reunirá la Internacional Demócrata de Centro,
otrora Demócrata Cristiana, para elegir a su nueva directiva.
Desde que el ex -presidente del Gobierno Español José María
Aznar abandonó su cargo en la internacional, ésta quedó bajo la
dirección del líder democristiano italiano, Pier Ferdinando
Casini. La IDC está integrada por una amplia gama de partidos
que pueden ser ubicados en el espectro político, principalmente,
entre el centro y la derecha. Aunque ha tenido períodos de
fatiga interna que de alguna manera han menguado su nivel de
presencia internacional, la IDC ha jugado un papel importante en
varios procesos de democratización y en el entorno de la
Organización de Naciones Unidas, particularmente en la antigua
Comisión de Derechos Humanos en la que participó como
observadora. Entre los principios que la orientan están el
humanismo, el centrismo, la defensa de la democracia y el estado
de derecho, además del fomento de la solidaridad entre sus
miembros.
A pesar de que
en la Sociedad internacional los estados siguen siendo los principales
protagonistas, nadie puede negar el incremento y la eficacia de la
participación de organizaciones internacionales como ésta. Por ello los
partidos integrantes no se tomarán a la ligera la elección del nuevo
presidente de la IDC. A lo dicho habría que agregar como un elemento que
aporta seriedad al asunto, el específico contexto internacional que vivimos
que se debate entre la democracia, la autocracia y el fundamentalismo.
A la hora de
elegir su nuevo presidente la IDC debe tener en consideración varios
aspectos:
que nuevo
presidente o presidenta debe ser alguien conocido o con cierto peso a nivel
internacional, preferiblemente un político que haya servido en algunas de
las principales magistraturas de sus país, ya sea la presidencia o la
vicepresidencia del Estado o del Gobierno o la presidencia del Órgano
Legislativo; además, su jefatura debe haber contado con un saldo positivo
ante los ciudadanos de su país y ante la comunidad internacional; debe gozar
del respaldo de su partido político (más conveniente en caso de que sea o
haya sido una agrupación gobernante, aunque no siempre la acción de la IDC
estará en consonancia con la política exterior que su partido orienta en el
gobierno, asunto en el que hay que ser muy prudente); que sea una persona
que en su carrera política haya demostrado su creencia en los valores que
inspiran en trabajo de la internacional; y que tenga dotes de buen
organizador, de personas conciliadora y que estimule el trabajo en equipo
(pues, según comenté anteriormente, la IDC ha padecido crisis de inactividad
provocadas por conflictos internos, por falta de entusiasmo entre sus
miembros y por problemas financieros).
El ex –
presidente mexicano Vicente Fox podría ser un buen candidato para
ejercer dicha responsabilidad. Es internacionalmente conocido. En su
mandato, aunque no cumplió con el cien por ciento de sus promesas
electorales –que en campaña se suelen hacer muchas-, se puede afirmar que su
gestión ha tenido un saldo positivo para su país, principalmente en materia
de democracia, independencia de poderes y apertura económica, cosas que los
ciudadanos de alguna forma han reconocido al revalidar el mandado a su
partido, PAN. En materia internacional México no abandonó la Doctrina
Estrada que consiste en el respeto absoluto a la soberanía de los demás
Estados, o sea: la no injerencia en asuntos internos; sin embargo, con Fox,
aumentó la preocupación de su país por el tema del respeto a los derechos
humanos en otros países y muestra de ello fue el cambio en el sentido del
voto de su gobierno en la Comisión de Derechos Humanos, que antes se
abstenía y con él comenzaría a apoyar resoluciones más exigentes en esa
materia, contando con los problemas que le traía asumir dicha posición.
A pesar de lo
que cacarea el dictador venezolano Hugo Chávez sobre el supuesto
alineamiento de Vicente Fox a los intereses norteamericanos (le llamó
“perrito faldero”), hay que recordarle a Chávez, uno de los principales
proveedores de petróleo de Estados Unidos, que el México de Fox fue el que
se negó a apoyar la invasión a Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU en
el cual participaba como miembro no permanente. El presidente mexicano sabía
que ello le podía salir caro, no solo por lo que EEUU representa en el
mundo, sino por lo que representa para México, país fronterizo con millones
de mexicanos en su territorio y socio de dicha potencia en un tratado de
libre comercio. Además, Fox como político era consiente de que tarde o
temprano las facturas se pasarían.
Actualmente,
el líder el PAN, Manuel Espino, es el presidente de ODCA, cargo que
ejerce activa y responsablemente. Que la presidencia de la IDC recaiga
también sobre un mexicano no debe asustar a nadie, en todo caso sería un
espaldarazo a la democracia en un país que la ha venido consolidando
gradualmente después de setenta años de gobierno del PRI y la cual estuvo a
punto de verse amenazada hace poco tiempo. México, como Colombia, está en la
mira de las fuerzas neopopulistas que siente deseos de tener a esas grandes
naciones en su redil. El último presidente de la IDC –sin contar al que está
en funciones- fue un europeo; sería bueno que esta vez fuese un
latinoamericano, sería un buen vehículo para que una organización que es
fuertemente Eurocéntrica vuelva a acercarse con todo lo que ella significa a
esta región tan azotada por los enemigos de la democracia.
El eje
neopopulista, que no está formado por ingenuos, sabe del capital político
del ex -presidente mexicano, por ello no dudarán -como siempre- en
criticarle agriamente. Hasta puede ser que presenten la elección de Fox para
el cargo como un obstáculo para la normalización de las relaciones con el
Estado que hoy preside Felipe Calderón y así provocar crisis en el PAN.
Sería un puro chantaje al cual no creo que cedan los mexicanos. Tiempo
tendremos para ver lo que sucede en caso de que la candidatura Fox prospere.
En fin, solo resta aguardar hasta la decisión de la Internacional, que se
tomará sin dudas pensando en lo mejor para sus agrupaciones y para nuestros
países. Los otros siempre montarán su show.