GRUPO AVILA.
Un cambio constitucional impuesto
es ilegítimo
El viernes
1 de noviembre de 2007 la Asamblea Nacional aprobó la propuesta del
presidente Chávez de reforma de la Constitución vigente, la cual
contempla la modificación de 33 artículos. En el proceso de discusión, que
se realizó a espaldas del país, la Asamblea añadió cambios en otros 36
artículos.
Entre los
cambios más relevantes están: la reelección presidencial indefinida, la
eliminación, en la práctica, de la descentralización
político-administrativa, la creación de un modelo de Estado Socialista, la
exclusión de la propiedad privada como derecho establecido expresamente, la
supresión de la libertad de iniciativa privada y la facultad exclusiva del
presidente en los ascensos militares en todos los grados de la oficialidad,
entre muchas otras materias.
Estas
modificaciones, persiguen una alteración sustancial del texto constitucional
que se traduce, en una transformación del ordenamiento jurídico y de las
estructuras y principios fundamentales del Estado. Ello es jurídicamente
imposible al tocar aspectos fundamentales de la Constitución Nacional, que
no pueden ser aprobados por la vía del procedimiento de reforma
constitucional de allí que sea el procedimiento de convocatoria a una
Asamblea Constituyente, el adecuado en estos casos.
A pesar de
los cuestionamientos presentados por los partidos
políticos de oposición, la Iglesia católica, las Academias Oficiales, los
rectores de las Universidades autónomas, los decanos de las facultades de
Derecho, estudiantes, gremios de intelectuales, artistas, periodistas,
científicos, obreros, empresarios y las organizaciones más representativas
de la sociedad civil, incluso organizaciones vinculadas al chavismo-,
cuya sustentación se afinca en las normas constitucionales,
la Asamblea Nacional, hizo caso omiso de aquellos, y ha aprobado la
propuesta presidencial.
Se ha
llegado al extremo de aprobar el cambio de las normas concernientes a los
“Estados de excepción”, planteando la posibilidad de suspender garantías
fundamentales como el debido proceso y el derecho a la información, a
contrapelo de normativas sobre la materia contenidas en los tratados
internacionales suscritos por la República.
A todas
luces, el cambio en cuestión persigue constitucionalizar un sistema político
personalista y autocrático, colectivista en lo económico, militarista y
totalitario, en el que la garantía de los derechos humanos, el desarrollo en
libertad de los individuos, la libre empresa, la libertad de cátedra en los
centros educacionales, la profesionalización de las fuerzas armadas, y los
poderes estadales y local verdaderamente democráticos, no tendrán cabida.
Hoy por
hoy, el rechazo a este intento de centralización del poder y de
establecimiento de una sociedad totalitaria es un sentimiento mayoritario
que se está expresando de diversas formas de rechazo.
Conclusiones:
1.
El procedimiento para “reformar” la Constitución utilizado por el
gobierno es contrario la normativa de la misma Carta Magna, por tanto es
fraudulento y constituiría un quebrantamiento del orden constitucional.
2.
Los motivos alegados para justificar la “reforma” no ameritan una
modificación tan amplia de la Constitución.
3.
Los cambios propuestos lesionan derechos humanos fundamentales
(derecho de propiedad, libre iniciativa privada, derechos de propiedad
intelectual, libertad de información)
4.
Los cambios persiguen, en el fondo, centralizar y eternizar en el
poder al Presidente, suprimiendo la alternabilidad, principio establecido en
la Constitución vigente y la descentralización político-administrativa.
5.
Con la “reforma” se pretende constitucionalizar un sistema
socioeconómico estatista, colectivista, militarista y totalitario.
6.
La “reforma” es expresión de un personalismo autocrático que atenta
contra los principios del Estado de derecho democrático.
7.
Imponer la aprobación de una nueva constitución con el artificio de
una minoría simple y relativa y haciendo uso de un sistema electoral viciado
y manipulado por el ejecutivo, significa un duro golpe a la democracia y el
comienzo de un régimen dictatorial en Venezuela