La nueva ODCA reafirma su compromiso de libertad
Marcos
Villasmil* y Yaxys D. Cires**
La
llegada de Manuel Espino y su equipo a la directiva de la
Organización Demócrata Cristiana de América ha significado “un
baño de luz” para dicha organización. El pasado año fue muy
intenso y ha servido de exordio a otro que se presenta
complicado en materia política. Un dato importante es el
seguimiento que se le ha hecho a la difícil situación
continental, donde el neopopulismo autoritario quiere extender
sus tentáculos a lo largo y ancho de la región. La ODCA está sin
duda alguna presente en la realidad latinoamericana, llena de
muchos retos para la democracia y la libertad, pero también de
signos de esperanza.
Venezuela: el gobierno enfrentado con la realidad
El presidente
venezolano sigue con su idea de perpetuarse en el poder mediante la
instauración de la reelección indefinida, de hecho no descarta volver a
someter ese asunto a referéndum. Al parecer no sacó lección alguna del
reproche popular a su proyecto totalitario. Chávez es un hombre peligroso y
el problema es que tiene dinero para financiar sus proyectos. No se puede
pensar que el chavismo es solo un problema venezolano, pues Chávez,
valiéndose precisamente de sus petrodólares anda metiendo sus tentáculos en
diferentes países de la región. Preocupa a los sectores políticos y
empresariales andinos, la creciente intromisión de Chávez en el problema
colombiano y su ensañamiento con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.
Inclusive, desde la moderada Europa varios líderes han visto con
preocupación la decisión unilateral de Venezuela de dejar de considerar
terroristas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Paralelamente, analistas venezolanos coinciden en ver ese relanzamiento de
la actividad internacional de Chávez como una forma de pasar página y
desviar el debate sobre el fracaso de su gestión de gobierno, así como su
derrota en la consulta constitucional. Pero esta estrategia está resultado
extremadamente peligrosa. Mientras, los venezolanos se quejan del aumento de
la pobreza y de la violencia, de hecho constatada en el reciente atraco con
rehenes a una sucursal del BBVA en dicho país. Y no debe dejarse de
mencionar la cifra tenebrosa de más de quinientos muertos en enfrentamientos
de reclusos en las cárceles venezolanas durante el 2007, muestra inequívoca
de una gestión de gobierno más enfocada en exportar el modelo castro-chavista
que en atender las fallas de la nación.
Lo anterior se
continúa en un año 2008 que comienza con un recrudecimiento de las
contradicciones y carencias del equipo económico, atrapado y sin salida,
debido a sus continuas metidas de pata. Nadie se come el cuento de las metas
inflacionarias del gobierno (11%), ya que los controles, el
desabastecimiento, el nuevo impuesto a las transacciones financieras, o el
colapso de Cadivi en la entrega de divisas, hacen que una meta realista esté
al menos entre un 25-30 %. Todo ello redundará asimismo en un nuevo aumento
de la pobreza, una menor tasa de crecimiento y un probable aumento del
desempleo. Mientras, Chávez está cada día más encerrado en su huída a la
utopía autocrática. Una prueba de ello es que, de todas las propuestas
sometidas a consulta, y derrotadas, el 2 de diciembre pasado, la única que
lo mantiene en vela, que no lo deja dormir ni respirar con tranquilidad, es
la que, precisamente según las últimas encuestas (donde Chávez sigue bajando
de manera imparable), la ciudadanía más rechaza: la de su reelección. Todo
ello concluye en que el 2008 será un año de creciente inestabilidad para
Hugo Chávez y para Venezuela.
Bolivia:
el presidente en su propio laberinto
En Bolivia Evo
Morales sigue los pasos de Chávez y se estrecha la colaboración entre los
gobiernos que ambos dirigen. Opositores políticos denuncian el aumento de la
intromisión de Venezuela en asuntos domésticos de Bolivia. Aún así, hay que
señalar que Morales se enfrenta a una realidad nacional muy complicada, cosa
que le hará difícil o imposible la instauración del régimen socialista en su
país. Bolivia presenta una compleja situación social, plagada de diferencias
y desconfianzas étnicas. No podemos olvidar que junto al asunto de los
recursos naturales y el diferendo con Chile por la salida al mar, el actual
presidente utilizó el tema étnico como método subversivo contra gobiernos
anteriores. Ahora nadie le puede garantizar que no se convierta en un factor
usado en su contra. A ello debemos agregar el problema autonómico que
constituye un peligro latente. Estamos frente a un escenario en el que los
reclamos regionales coinciden con la lucha política opositora, lo cual
implica que la fractura social sea más profunda. Evo Morales enfrentará un
año que le ha dado la bienvenida con un bajón de su popularidad en la
población.
Ecuador:
dubitativo
El presidente
Rafael Correa es uno de los aliados regionales de Chávez, sin embargo, al
parecer está optando por ser más prudente y menos incondicional con el
venezolano, por lo menos en apariencias. Recientemente, a raíz del anuncio
de Chávez de crear una fuerza militar en el marco del ALBA, el Ministro de
Defensa de Ecuador se apresuró en indicar que su país no tenía planes de
participar en dicho proyecto. ¿Será éste un “ahora no”, pero “después
veremos”? El tiempo dirá. En este momento, aunque Correa tiene buenos
índices de aprobación, está enfrentado cierto descontento social,
principalmente entre la clase media altamente vulnerada por la reforma
tributaria de su gobierno.
Nicaragua: las segundas partes no siempre son buenas
El presidente
de Nicaragua, a diferencia del peruano Alan García, está demostrando su
imposibilidad de cambiar. Algunos, quizás un tanto ingenuos esperaban a un
Daniel Ortega reciclado, beneficio de la duda que otros nunca le concedieron
entre otras cosas por su demostrado contubernio con el corrupto Arnoldo
Alemán. Pero el paso de los días ha demostrado que el sandinista no ha
cambiado. Sigue con una retórica trasnochada y tercermundista en contra de
las empresas extranjeras y alineándose con las andanzas desestabilizadoras
del presidente venezolano. Recientemente Chávez expresó que el regreso al
poder de los sandinistas “ha sido un poderoso impulso a un cambio
geopolítico en América Latina” cosa que según señala "apenas está
comenzando”. Ortega se ha sumado también a los ataques a Colombia, y lo
ha hecho por dos frentes: por el tema de la FARC a cuyos líderes llamó
“hermanos” y por un contencioso sobre la soberanía de la isla San Andrés.
Cuba en
el 2008
El inmovilismo
cubano en lo político y económico hacia lo interno ha continuado. Se habla
de “medidas que vienen”, pero que no llegan. Hablan de firmar los pactos de
los derechos humanos de la ONU, pero siguen más de doscientos prisioneros de
conciencia en las cárceles del régimen. A nivel internacional encontramos un
régimen capaz de lograr importantes triunfos diplomáticos y económicos -por
ejemplo, su exclusión de la lista negra del Consejo de Derechos Humanos de
la ONU. Hay que decir que ello lo logró gracias a las entusiastas
diligencias del embajador mexicano ante dicho órgano del que ostenta su
presidencia. Se puede decir que Cuba ha recuperado al gobierno mexicano como
uno de sus principales aliados políticos. Decíamos también económicos porque
han seguido las estrechas y fructíferas relaciones con Venezuela, y unas
especiales con Estados Unidos en materia de compra de alimentos.
Falta de
liderazgo
A esta
realidad habría que añadir la falta de liderazgo de países como Brasil,
México y Argentina. Han optado por la aquiescencia ante el actuar
antidemocrático y desestabilizador en la región. Han tenido mayor peso los
intereses económicos, las afinidades ideológicas o el absoluto respeto a la
soberanía estatal, argumento desfasado por lo menos en temas de derechos
humanos y democracia.
Signos de
esperanza
A diferencia
del supuesto partido unitario del chavismo, que apenas un mes después de su
fundación ya muestra signos de canibalismo revolucionario debido a la lucha
sin cuartel por las candidaturas a gobernadores y alcaldes para las próximas
elecciones de noviembre de 2008, la unidad de la oposición venezolana ha
dado un paso adelante con la firma de acuerdos en el sentido de presentar
una plataforma común en cada estado y municipio. Las organizaciones
juveniles se siguen movilizando, y la realidad que se siente es que, después
del regaño que recibiera del Rey Juan Carlos de España, Chávez no ha dado ni
una sola vez pie con bola.
Regresando a
Cuba: la incertidumbre apabullante que se vivía en los meses posteriores al
anuncio de la enfermedad de Fidel Castro y del traspaso del poder, se ha ido
transformado en fervientes deseos de algo nuevo por parte de los ciudadanos.
Muestra de ello ha sido las asambleas realizadas a nivel de barrio donde los
participantes dieron riendas sueltas a sus críticas, inconformidades, y
deseos de cambio. Los obispos cubanos en su Mensaje de Navidad expresaron
que esas discusiones, iniciadas el pasado verano, han generado
“expectativas acerca de cambios necesarios que puedan mejorar y transformar
la vida nacional”, y que la Iglesia “participa de esta espera”
con el interés de que se hallen “soluciones reales y eficaces que
favorezcan caminos de esperanza”. Hoy en día son más que nunca válidas
las siguientes preguntas: ¿Los cambios que piden cada día más los cubanos
resistirán mucho tiempo de espera? Las muestras de cansancio ante la pobreza
y carestía que se viven cotidianamente, ¿aceptarán meros cambios de
maquillaje?
La ODCA está
comprometida de manera decidida en ayudar a una transición democrática en la
isla. Como ha escrito recientemente el presidente de la organización, Manuel
Espino: “Lo que se requiere es apoyo desinteresado a quienes desde la
oposición pacífica, en la isla o en el exilio, reclaman el respeto a sus
derechos fundamentales (…). Hay que reconocer que sólo a los cubanos
corresponde decidir qué hacer y cómo hacerle para alcanzar su anhelada
libertad.”
Mientras, la
rebelión internacional en contra del terrorismo en Colombia es uno de esos
signos positivos que salen de la región. Ante las acciones del presidente
venezolano, el chantaje y las amenazas de los grupos terroristas de las FARC
y el ELN, en las últimas semanas ha crecido el nivel de sensibilidad
internacional en relación con el tema del terrorismo. La rebelión
internacional contra los narcoterroristas movilizará a las hombres y mujeres
de buena voluntad de muchas ciudades del mundo que exigirán la liberación de
los centenares de secuestrados que tienen en su poder. De los colombianos de
adentro y del exterior, y de la solidaridad creciente de los demócratas del
mundo, dependerá también que siga viva esa llama que recién está tomando
fuerza.
La Agenda
Democrática para las Américas Siglo XXI
En este
contexto, la Organización Demócrata Cristiana de América ha decidido dar un
impulso a la lucha por la democracia en la región. Por ello, el
vicepresidente de Acción Política de la organización, Marcelino Miyares
(presidente del PDC de Cuba) y su equipo organizaron en Miami, el día 25 de
enero pasado, una conferencia/taller internacional cuya principal finalidad
fue la elaboración de la Agenda Democrática para las Américas Siglo XXI (ADAM).
La Agenda Democrática es una apuesta por la profundización de la democracia
en nuestras sociedades y por la persona humana: “No se trata de crear un
nuevo hombre, es darle alternativas y herramientas para que el ser humano
democrático del hemisferio pueda tener un acceso más fácil a la prosperidad
y la felicidad”, ha dicho Miyares en el acto de bienvenida al casi
centenar de asistentes. Dos expresidentes, representantes de partidos
políticos de diferentes corrientes ideológicas, periodistas, economistas,
invitados especiales aportaron sus reflexiones y propuestas concentrados en
seis mesas de trabajo específicas: política, economía, social, derechos
humanos, ciencia y tecnología y medios de comunicación.
Esta Agenda
Democrática, que se dará a conocer próximamente a otras internacionales
políticas de diverso signo –socialdemocracia, conservadores, liberales-
busca unificar criterios de reforma e impulso a los procesos de
democratización continental, hoy amenazados por el neopopulismo autoritario.
Y es que, como se concluye en uno de los documentos de dicha conferencia,
“se desea la unidad en la acción de todas las organizaciones democráticas
del continente (…). La lucha por la democracia en un mundo globalizado
trasciende fronteras, diferencias ideológicas, particularidades nacionales.
La lucha por la libertad y la democracia, hoy, es de todos los demócratas
del mundo.”
*Analista político - miembro del
equipo de la Vicepresidencia de Acción Política de la ODCA.
** Jurista con Master en Derecho
Mercantil, Internacional y Relaciones Internacionales. Miembro del PDC de
Cuba y actualmente becario de la Fundación FAES.