Libertad para los presos políticos cubanos
Yaxys D.
Cires Dib
No me gusta
estar siempre del lado de los pesimistas, y por ello quisiera
ver pasos positivos en las medidas que ha tomado Castro II en
los últimos días. Lamentablemente, ese gusto no me lo puedo dar,
especialmente mientras existan casi dos centenares de
personas en las cárceles del régimen cubano culpables de
ejercer su libertad de conciencia y expresión. Muchos de ellos
cumpliendo penas por denunciar lo que después el propio gobierno
ha confirmado en sus recurrentes “autocríticas”, como es el caso
de la corrupción administrativa y la precariedad de la vida de
los ciudadanos.
El
gobierno, mediante las nuevas medidas, más que iniciar un
proceso de liberalización de la economía, capitaliza las
necesidades de los ciudadanos como demagógico tranquilizante o
como maquillaje ante la comunidad internacional. Confirmando,
eso sí, que la culpa de la miseria del pueblo la tiene el
régimen y no el embargo o el gobierno norteamericano, que no ha
cambiado ni un milímetro su política hacia Cuba en estos días.
Por otro lado, ya se ha dado a entender que muy pronto los
cubanos podrán entrar a los hoteles siempre que tengan la moneda
que vale. Sobre este tópico, sorprende sobremanera que se
aplauda al gobierno por dignarse a cumplir su propia
Constitución, que en su artículo 43 expresa: “El Estado
consagra el derecho (…) de que los ciudadanos, sin distinción de
raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen
nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana: (…) se
domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades
y se alojan en cualquier hotel”.
No es
momento para distracciones. La liberación inmediata de los
presos políticos debe ser la prioridad en las exigencias al
gobierno de la isla. Pero una amnistía sin condiciones, es
decir, sin que los presos pasen a ser moneda de cambio. Así lo
expresó recientemente la Organización Demócrata Cristiana de
América reunida en Costa Rica (ODCA) en un foro de solidaridad
con Cuba que contó con la presencia de varios expresidentes.
Dicha organización, dirigida por el mexicano Manuel Espino
y en la cual participan cuatro agrupaciones cubanas (el Partido
Demócrata Cristiano de Cuba, el Movimiento Cristiano Liberación,
el Directorio Democrático Cubano y el Proyecto Demócrata Cubano)
llamó al gobierno cubano a “liberar, sin condición alguna, a
todos los presos políticos y de conciencia, sin obligarlos a
salir del país”. (texto
íntegro de la declaración)
En todo caso, si el gobierno
decidiera liberar en esos términos a los presos políticos,
estaría manifestando su voluntad de cambio y entendimiento con
parte del pueblo cubano. De lo contrario seguiremos ante un
panorama de instrumentalización tanto de la miseria como de la
seriedad o no del orden constitucional.